LA PROCESIONARIA

¡Hola Wilders!

En el artículo de hoy os hablaremos de la conocida oruga procesionaria. Os explicaremos por qué es mejor alejar a los perros de ella, qué puede provocarles y cómo remediar el contacto con ella. Además, os queríamos informar de que este año la llegada de éste “magnífico” ser, se ha adelantado ante la escasez de lluvia y las altas temperaturas por lo que hay que empezar desde ya a evitarlas.

Empezaremos por el principio: la procesionaria es una oruga cubierta de pelos urticantes y que segregan una toxina denominada “Thaumatopina”. Apenas un ligero roce con ellas puede producir en nuestras mascotas un shock anafiláctico que podría ser fatal. Pero no son los perros los únicos afectados, ya que también son peligrosas para los seres humanos y pueden provocar reacciones alérgicas con irritación de nariz, oídos y garganta, así como urticaria en la piel, ya que los pelos que recubren las larvas pueden desprenderse y volar por el aire.

Consecuencias

Cabe destacar que los síntomas pueden ser diversos en función de la zona y del tiempo de contacto de la oruga con el perro.

  • Si los pelillos de la oruga entran en contacto con el perro, notará en la zona picores, urticarias o sensación de quemazón.

 

  • Si la toca u olfatea empezará a babear o a rascarse la zona de la boca.

 

  • Si la chupa, puede necrosarse la lengua: se vuelve de un color morado rojizo y puede llegar a caérsele un trozo.

 

  • Si se la come o se la traga el veneno que tiene puede producir necrosis en la garganta además de en la lengua y el animal puede llegar a morir.

 

Cómo actuar

Es importante prevenir que ocurran este tipo de situaciones y la mejor forma es evitar pasear por zonas de pinos que son donde más se suelen encontrar y además son difíciles de ver ya que su color es muy similar y pueden confundirse con las agujas propias del árbol. De hecho, en muchas ciudades se llevan a cabo diferentes tratamientos para minimizar la reproducción de la oruga e incluso conseguir que desaparezca por medio de sustancias biocidas inyectadas en los troncos de los pinos.

Pero si por desgracia ocurre, lo primero que podemos hacer si observamos alguno de los síntomas en nuestro peludo, es decir, hipersalivación, agitación, inflamación, lengua rojiza o amoratada o incluso vómito, es actuar con rapidez y lavar la zona con agua (sin frotar), a ser posible caliente ya que la toxina que produce la procesionaria es termolábil, es decir, se desactiva con el calor. Esto es importante para evitar necrosis y las secuelas posteriores.

Y lo segundo que debemos hacer es acudir de inmediato a un veterinario para que evalúe el estado del animal y pueda administrarle la medicación necesaria.

Esperamos que os haya servido de ayuda Wilders y ya sabeis, disfrutar mucho con vuestras rutas pero siempre alerta. 

Feliz semana